Dónde no comer en la Barceloneta

El domingo pasado, con el buen tiempo que hacía, un paseo por la Barceloneta era casi obligado, así que eso hicimos.

Llegada la hora de la comida, y sin nada reservado, creíamos que iba a ser una ardua tarea, pero de repente llegamos en el momento justo al lugar idóneo (eso pensábamos…).

Nos encontramos con este nuevo espacio en el mercado de la Barceloneta llamado Caballa Canalla. Nombre con gancho, local con una decoración super mona y el hombre que nos atendió en la puerta (un señor muy entrañable que parecía estar para echar un cable) muy mono y amable con nosotros. Todo apuntaba a que habíamos triunfado con el encuentro fortuito que habíamos tenido… Nada más lejos de la realidad, seguid leyendo y entenderéis por qué.

Caballa Canalla, ¿falta de experiencia o mala organización?

Nos dieron la carta y la verdad es que todo tenía buena pinta y los precios tampoco nos parecían desorbitados.

Pedimos y ya empezamos mal. Nos trajeron un agua grande y otra pequeña cuando habíamos pedido dos grandes. Se excusaron en que no les quedaban aguas naturales grandes…. El beneficio de la duda para ellos.

Cuando llevábamos como 20 minutos esperando (tened en cuenta que pedimos tapas, no eran grandes platos de elaboración costosa) vemos que dos mesas que han llegado más tarde que nosotros les sirven, y además platos calientes, cuando nosotros teníamos dos platos fríos: ensaladilla rusa y ensalada de burrata.

Cuando voy, amablemente y calmada, a decirle a la chica que nos tuviesen por favor en cuenta porque llevábamos 20 minutos esperando y dos mesas que habían llegado más tarde que nosotros estaban comiendo. No se le ocurre otra cosa al cocinero que decirme: “Tranquila, si vamos sacando”. ¿Perdona? que clase de respuesta es esa para un cliente que lleva 20 minutos esperando, que tiene hambre y que ve cómo sirven antes a otras mesas…. Respiré, conté hasta tres y me fui para nuestra mesa.

A los 5 minutos, más o menos llegaban las bombas mini de la Barceloneta que estaban frías porque las estábamos viendo en la barra desde hacía un rato. No solo estaban frías, si no que eramos 4, habíamos pedido bombas para los 4 y nos trajeron solo 3 (que parece que es la ración). También llegó la ensalada de burrata. Deciros que la ensalada sí estaba buena, y el pan con tomate que nos trajeron también estaba muy bueno.

Continuamos con la comanda. Llegaban al rato el lacón y los fingers de pollo. Raciones muy justitas que ya hacían que el precio no pareciese tan barato como nos parecía cuando mirábamos la carta sin ver el tamaño de las raciones. El lacón no estaba muy bueno, le faltaba sabor, parecía más como un jamón york/dulce gordito.

Después de como unos 10 minutos de haber acabado toda la comida nos faltaba la ensaladilla rusa. Llamamos a otra camarera que no era la nuestra. La camarera que nos tomó nota solo nos trajo los dos primeros platos, y una ración de pan extra, que se le coló, y eso que nos llevamos por la cara.

Nadie se acordaba de nosotros, de preguntar si queríamos algo más, pero lo más grave de todo, para nuestro asombro es que cuando preguntamos a esta camarera por la ensaladilla rusa que nos faltaba nos dice, “pero si no tenemos”. Como os podréis imaginar, nos quedamos con una cara de idiotas que para que os cuento… En sustitución a la ensaladilla nos ofrecía unas olivas, ¡¿en serio?! Le dijimos que no queríamos nada y que nos trajese la cuenta.

Otra sorpresita desagradable con la cuenta, una tontería en cualquier otra situación, pero no en esta. Nos habían cobrado las 2 aguas grandes en lugar de una grande y una pequeña. La reclamamos, y para nuestro beneficio, al traer la cuenta nueva en lugar de estar el agua grande y la pequeña solo estaba la grande.

Para ponerle la guinda al pastel, una vez pagada la cuenta viene nuestra “camarera original” y nos dice “¿queréis postre?” ¿perdona? ya habíamos pagado. Y la chica va y suelta con mala leche “¡claro, si no recogen los platos!” Así que además de la mala organización, mal rollo en la plantilla…

Así que todo lo bien que pintaba el local desde fuera y en la carta lo perdieron con el mal servicio y platos escasos para el precio que tienen.

Es una pena que tengan esa mala organización y falta de calidad en la cocina porque el sitio está en una localización muy buena y el local es muy bonito. Tienen una planta de arriba que para grupos y eventos es muy bonito, pero si el servicio no es bueno, qué más da lo bonito que sea el local.

Otra pega que tiene. Es un local con capacidad para 200 comensales y solo tienen un lavabo de chicas. Siento abusar hoy de esta pregunta pero…. ¡¿en serio?! ¡Un local para 200 comensales donde no saben organizar la prioridad de las mesas y además solo hay un lavabo!

Repito que es una pena tener un local de estas características y en el que si la gente es minimamente crítica no repetirá a no ser que mejoren mucho.

Caballa Canalla 
Plaça Poeta Bosca, 1
08003 Barcelona