Fui a disfrutar de esta experiencia hace poco con mi novio y la verdad es que la idea pintaba muy bien y el concepto del local también. Son de estos sitios clandestinos que ahora están de moda y que reconozco que intriga.

El menú tenía muy buena pinta pero como mi novio es alérgico a los frutos secos, avisamos al meitre, cocinero, etc. A pesar de ello, y desgraciadamente, por otras malas experiencias, cada vez que nos servían un plato, volvíamos a recordar la alergia y preguntar si algo llevaba frutos secos.

Ya en el primer plato le tuvimos que decir nosotros directamente que tenía frutos secos porque nos aseguraban que no tenía y era ¡caloçotada! Para los que no conocéis el mundo de los calçots, la salsa que llevan está hecha con almendras….Pues parece que no se enteraban. Sin problemas, nos hicieron uno sin salsa, ¡bien! pero, como comprenderéis, nos quedamos un poco inquietos al ver que ya solo con el primero no se daban cuenta de que llevaba el “ingrediente prohibido”. Con lo cual, fuimos pesados y preguntamos en cada plato.

En el postre, estábamos aburridos de preguntar, nos sentíamos un poco pesados y nos confiamos, no preguntamos. Le dieron un postre normal que se suponía que llevaba galleta, pero resulta que la galleta estaba hecha con harina de almendra, ¡ERRORRRRR! muy grande por parte del local.

Así que solo me queda decir que si tenéis algún tipo de alergia no es un sitio para recomendar porque el servicio no es muy atento.

Y para colmo, lo único que nos supieron decir fue: ¡PERDÓN! ante una cosa tan seria en la que podíamos terminar en el hospital. En fin, un 0 al servicio del CHI-TON.

Actualización: Velada compensatoria