Mi querido Donosti tiene muchas cosas que te sorprenden, encantan, impactan… (no se nota que soy de allí, ¿no?).

Pues bien, una de las últimas veces que fui estuvimos comiendo en Patxi Aizpuru, un restaurante de la Parte Vieja de Donosti, más en concreto de la calle 31 de Agosto. El menú de mediodía estaba muy bien y valía 22€ por persona. El factor sorpresa de esta comida fue descubrir el primer plato que me pedí, pastel de espárragos.

Muchos estaréis pensando: “¡vaya novedad! un pastel de espárragos trigueros tipo quiche, con masa brisa o algo así”.

Pero no, queridos lectores, es como el pastel de pescado típico en el país vasco, que es más como una mousse, que se sirve frío y con mayonesa normalmente (aunque los cocineros que innovan lo sirven también con otras salsas como la de pimiento de piquillo).  Como me gustó tanto me aventuré a hacer mi propio pastel.

La receta es super sencilla, fresquita para el verano y sin demasiadas calorías (para intentar algún día seguir la dichosa “operación bikini”, que nunca consigo).
Necesitaréis:

– 1kg de esparragos blancos (para darle un toque también podéis echar langostinos)
– 4 huevos
– 1 botecito de los pequeños de nata líquida o de crème fraîche
– Sal y minienta
– Pan rallado

Pones todos los ingredientes, excepto el pan rallado en un recipiente, lo bates y añades sal y pimienta al gusto. Acabar de batir para que quede todo bien mezclado.

Entonces untas un molde con mantequilla y le echas al fondo un poco de pan rallado, para que haga una especie de base más consistente. Echas toda la mezcla al molde y lo pones al baño maría para meter en el horno. Calcular unos 35-40 minutos a 180º.

Una vez saquéis el pastel esperar a que se enfríe para desmoldar. Yo lo sirvo con mayonesa.

¡Voilá! Aquí tenéis la muestra. La textura es muy esponjosa.

Es muy fácil de hacer, pero solo apto para amantes de los espárragos como yo :)

¡Buen provecho!