El otro día estaba preparando una mini-guía de San Sebastián para un compañero de trabajo. Le estaba comentando los sitios que más me gustan a mí para ir de pintxos y me acordé de un bar que hace mil años que cerró, me entró la nostalgia. Era un bar sencillo, de 3 hermanas que les llamaban “Las amoñas” (las abuelas, yayas para los lectores catalanes). No tenía la parafernalia que tienen hoy en día los bares de pintxos ni una barra espectacular. Era un bar alargado con 3 mesas máximo, si me acuerdo bien, y una barra con un par de pintxos o 3. Su pintxo estrella, y por el que íbamos allí, era el de huevo cocido con mayonesa. Madre mía, qué mayonesa!!!!! No he probado nunca más una mayonesa con esa textura, era como si estuviese montada a mano….
Que pena que en esa época no existiesen los móviles con cámara para retratar el lugar. De hecho, creo que los móviles todavía no eran ni de uso común por cualquiera. Aquellos maravillosos años donde disfrutábas de lo que estabas haciendo sin mirar un aparatito electrónico cada 2 minutos :)
¡Feliz jueves!