Estas navidades en Donosti tuve una revelación, el Restaurante Txuleta. Reconozco que nunca había ido y desde estas navidades me estoy preguntando porqué.

Fuimos un poco por casualidad, por probar algo diferente, bueno… y porque mi cuñado me había hablado de las croquetas de Txuleta y pensé “¿cómo? ¿croquetas de txuleta? eso tengo que probarlo”. Son dos cosas que me encantan: las croqutas y la chuleta, así que no había mucho margen de error.

Allí que nos adentramos entre el bullicio del bar abarrotado. Tuvimos la suerte de que en la esquina de la barra se libraba un hueco, y nos hicimos con él.

Una vez pedidas las croquetas y la bebida nos sorprendieron con este consomé, regalo de la casa. Detalle que fue de agradecer, ya que en Donosti estas navidades estuvimos muy cerca de los 0ºC y bajo cero más de un día. El consomé estaba de vicio, daban ganas de pedirle un “rellening” continuamente, pero nos comportamos :)

Entonces fue cuando llegaron las croquetas. Yo estaba expectante, aunque ya os digo que era un éxito casi asegurado, siempre está el factor sorpresa de las cosas desconocidas (me encanta ese factor).

Decir que cuando pides el pintxo de croqueta te sacan 2 por persona. Nosotros eramos 4 y ya veis en la foto que nos trajeron 8. El precio del pintxo es de 1,90€, nada caro desde mi punto de vista.

La croqueta estaba espectacular. El sabor a chuleta, los trocitos de carne dentro, mmm….. se me hace la boca agua solo de recordarlo.

Deciros que desde ese día el Txuleta está dentro de mi ruta particular de pintxos, y algún día, probablemente pronto, probaré su menú o carta, porque si están así las croquetas, no me quiero ni imaginar como estará el resto. Iré probando y os contaré.

Así que si estáis por Donosti, tenéis que probarlo. En servicio, calidad y precio para mí fueron de 10.

On egin!