Para seguir con la saga de Nueva York, y mi afán por la gastronomía, hoy voy a hablaros de un sitio muy recomendable en Brooklyn. Es el restaurante Palo Santo, que está en Park Slope (parada de metro Union Street). Se trata de un restaurante Slow Food (ya hice un post sobre esta tendencia, ¿os acordáis?, si no lo podéis ver aquí).

Es un sitio muy bonito, en una zona muy tranquila y a la vez llena de restaurantes con muy buena pinta. La cosa era que yo ya iba a Nueva York con el restaurante fichado pero además un día que estábamos comiendo en Brooklyn mi novio cogió un periódico que hablaba sobre el barrio y ¿con qué nos encontramos? con que era la semana “Dine in Brooklyn” donde había ofertas para comer, cenar o tomar el brunch en 195 restaurantes del barrio. Y sí, amigos, estaba el restaurante “Palo Santo”, así que, por si teníamos duda (no mucha, pero bueno) de ir o no esto ya fue el destino, jejeje. La oferta era 25$ por persona (lo que al cambio suponen unos 19€) para cenar con primer plato, segundo y postre, sin bebida (pero hay que tener en cuenta que si no te gusta el vino en Nueva York te sirven todo el agua que quieras gratis). En nuestro caso, tiramos la casa por la ventana y también pedimos vino, probamos uno blanco de Long Island (The Grapes of Roth 2008 Riesling), y la verdad es que no estaba nada mal.

PaloSantoTxiki

La comida, ¡exquisita! De primero yo pedí una ensalada y mi novio una sopa (todo muy rico), de segundo pedimos un pescado, que no supimos la traducir al castellano (y que tampoco me acuerdo del nombre que dijo la chica) pero sabía como a trucha aunque no lo era porque era un filete más grueso que la trucha. En fin, buenísimo. El postre….mmmm queridos golosos, una tarta de naranja ¡que te quitaba todos los sentidos!

TartaNaranja2

En cuanto a nuestro pequeño inconveniente con los frutos secos, la camarera fue super atenta y hasta se fue corriendo al almacén para ver con qué harina se hacía la tarta que pidió mi novio. ¡Gracias, el servicio fue estupendo!

En definitiva, fue una cena especial en Brooklyn que recordamos con mucho cariño porque la comida estaba muy buena y porque lo pasamos muy bien. A todo el que tenga ocasión de estar por allí solo puedo decir que es para apuntárselo en el cuadernillo de los imprescindibles.

¡Enhorabuena al chef!